~No tiene que pasar nada, solo ser-se para ser posible, real, tangible y simplemente deslumbrante.
Bienvenido al Misterioso encuentro con aquello que no Existe.

01 septiembre 2008

Duelo

Creo que es como todo, cuando uno pasa por un duelo en algún momento éste deja de ser emocional para empezar a ser psicológico. Hay una especie de calma que por vacía e insulsa es maravillosa aún en dichas circunstancias.

Llega cuando el dolor da tregua sin importar si ésta es o no temporal, si las lágrimas regresan o ya no. Es como si lo que acaba de irse dejara un espacio por donde corre la brisa fresca de la mañana; y esta brisa baña todas y cada una de las acciones diarias, bañándolas de un heroísmo de patio de baldosas. Preparar el café tranquila porque sé que José ya no está y ya no me duele como anoche que me hacía tanta falta, y empapé la almohada con su nombre arañándome la garganta y aferrándose a mis labios como si cada vez que lo repitiese se fuese un poco más y siempre más definitivamente.

Como si el jueves que tanto lo odié por ser él como era hiciese las paces con mi memoria entonces yo pudiera preparar el café sabiendo que siempre lo había amado y que su partida aún me dolía, pero este café que ahora se abría como el humo a medida que caía la leche me consolaba, porque esto era importante ahora.

Todo es importante ahora que José no está, porque antes sólo él lo era y nada más podía serlo. Sólo él y el amor que yo le hacía cuando le preparaba tal como ahora un café con leche a la mañana, con tostadas y manteca porque él amaba eso y yo se lo daba.

Pero ahora que de él solo queda esa presencia que nunca se va, yo unto la manteca y eso es importante, ponerse el saco, abrigarse porque hace frío, y a causa de él y de su falta, yo que no soy nadie ya, intento mantenerme viva para que él no muera con mi memoria, entonces me alimento, me abrigo, lo mantengo vivo y eso es heróico, no yo. Yo lo perdí y eso me entristece tanto...

10 agosto 2008

Capítulo intermedio

Yo miro el calendario y la recapitulación me parece imposible.
Nosotros recién cumpliríamos un año de vida este septiembre y sin embargo las cosas que pasamos nos habían empezado y terminado de pasar en algún momento que parecía no medirse en días y menos en meses.
Antes de septiembre no éramos más que Elisa y yo, dos vagabundos de la vida. Ella prefería la palabra vagantes, porque decía que la poesía era importante en todo momento y más si queríamos que existiera un nosotros. Hoy todo tenía un color distinto, aunque siempre fuimos un arco iris mamarracho, pero yo sentía que esta vez las cosas iban a ser al menos definitivamente diferentes, con un énfasis importante en lo de definitivo.
Ayer hablábamos con Fernando antes del fútbol. El otro tomaba café que daba calambre y a mí me daba como una cosa contarle mis asuntos porque hay cosas que son mínimas de verdad pero me dan malas sensaciones. Tanto café y Fernando juntos me decían que el loco andaba distinto y yo no sabía si hablarle de Elisa a alguien que yo no sabía quién era. Porque es de admitirse que en el fondo y no tan profundamente uno recurre a ciertos amigos según lo que se quiere escuchar, y si yo hubiese querido que me dijeran que me dejara de joder con la Elisa probablemente hubiera ido a hablar con el gordo que bastante hijo de puta es con algunas cosas que a mí me ponen sensible. Pero Fernando sabía y en cierto modo entendía mi sentir por Elisa y por eso siempre me daba un consejo que me dejaba contento por más que no estuviera de acuerdo ni un pomo con mi proyecto con ella de ser un Nosotros.
Después del segundo cortado al hilo me preguntó qué me pasaba. Mis problemas al lado de los de Fernando que tenía una vida armada, eran pendejadas, entonces yo daba interminables vueltas hasta que le decía lo de Elisa, que siempre era algo distinto pero básicamente lo mismo. Él estaba nervioso también entonces yo evité mi respuesta preguntándole la razón de su estado tan inquieto. Me dijo que ya faltaba menos para que nazca lalito, como le decían a su próximo bebé y que todavía no se sabía nada de la mudanza, tema que lo tenía bastante a mal traer desde que la señora dueña del departamento se negó a renovar el contrato, y encima que con Mary se embarcaron en el desafío de comprar una casita.
Nos quedamos callados un buen rato, vimos el partido cerveza y maní de por medio y se nos fue con gusto a poco después de tan insulso empate. Entonces, como siempre y de la nada yo empezaba a contarle acerca de mi semana hasta que el chueco al fin preguntaba por la Elisa. Tranquilizate, me decía el Fernando, las mujeres son difíciles y a la mayoría les gusta verlo a uno sufrir.
Pero, ¿por qué sufría yo tanto, chueco, cuando la loca no me daba ni la hora si siempre la tuve pegada como la suela al piso? Y él me decía que yo nunca tenía la suela pegada a ningún lado porque bastante disperso era. Nos reímos bastante del comentario pero justo llamó la Mary que andaba con síntomas y allá se fue Fernando que ya andaba ansioso por hacerme tío.
Arranqué para mi casa, y cada paso me dejaba más intranquilo. Habrá sido porque me parecía bastante paradójico andar con paso firme después de lo que me dijo el chueco ese! Fernando nunca era de dar mensajes encubiertos, en eso era bastante como el gordo que te iba directo con la posta. Pensé mucho en eso en el camino y no lo dejé tras la puerta. Desconecté el teléfono con tal de que la Elisa no borrara con su voz de ámbar todo lo que yo necesitaba saber de mí, y me quedé mirando por la ventana del departamento como hasta las tres de la matina, cuando ya ni el mate me alcanzaba para pensar parejo.
Me desperté con el posa pava tatuado en la frente y con una idea para sorprender a la Elisa, que cuando más me urgía ni noticias tenía yo de mi cerebro. Me preparé unos mates mañaneros y prendí la tostadora para hacerme unos calentitos. En eso agarré de nuevo el almanaque y me lo quedé pensando de arriba a abajo ¿En que momento la Elisa me había dejado de querer y cuando había reincidido en su delito de mala mujer haciéndome sentir un hombre totalmente nuevo y pleno como un amanecer despejado en el campo? Mierda que era buena la loca que me hacía pensar como poeta de jueves. Entonces conecté el teléfono y me entraron a llegar los mensajes de la gente que se preocupaba por mí ¡Pero será de dios que de la loca ni noticia!, y la bañé de arriba a abajo con los insultos más bellos que descubría de a poco con mi nueva habilidad. Vagantes prefería la loca y yo la seguía...
Esa tarde se levantó una calor que ni te digo. Se me había antojado el arroz con atún y aceite que hacía mamá cuando yo era bastante huevón como para no cocinarme nada en pleno verano, y no sin queja bajé al súper.
Pensar que fue ahí nomás en los chinos que conocí a la loca... y hasta las cajas de arroz tenían su nombre esa tarde.
La primera vez que le hice el amor estaba estampada en cada etiqueta, se diría que era el súper del amor, no había manera de perderla de vista.
A la primera vez que lloré por su culpa podía verla ahí nomás y tan latente, estaba junto a las mantecas, derritiéndose con ellas como si hiciese doscientos grados. Los recuerdos duros eran la heladera que me mantenía llorón por siempre.
Pensándolo bien, ella era la heladera que me mantenía siempre al filo de permanecer o dejarme morir ¿Sabría acaso la loca la manera en la que me llevaba de un lado a otro?
Cuando pagué, Elisa llamame le dije a la china. Y en mi casa apareció su llamado perdido.
Y yo que con el almanaque roto ando más perdido que la miércoles, siempre dudo un poco antes de devolverle la llamada, aunque cuando me acuerdo ya estoy hablando con ella.

14 junio 2008

Descienda por atras.

La parada de colectivo es una de las más ricas locaciones para funcionar como núcleo de acción.
Sucede que como actividad primaria, todo pensamiento toma el rol de enterteiner en esa amarga espera que es la del colectivo que nunca llega, pero, por la calidad del momento puede terminar por ser un excelente dilucidante.
Así, en el inacabable ir y venir del cordón a la calle y de la calle al cordón sin perder la soberanía por sobre el lugar de la cola, los pensamientos, únicos fieles compañeros, se ordenarán de la más diversa y sorprendente manera.
Abstraerse del mundo así siempre resulta fácil. Minutos equivalentes a horas de terapia. Por qué no probé esto antes, preguntarán. Y no es culpa de nadie. Todos subestimamos la espera y la cubrimos de ansiedades cobardes innecesarias, de persona que realmente sabe dónde ir.
Por eso yo digo: valore la espera, encuentre su valor terapéutico-reflexivo, relájese, baile, escuche su música favorita, espere el bondi como un placer más..! Y todo aquello lo hará olvidar de su urgente necesidad de un baño.

23 abril 2008

Retiro

Suele suceder, en las épocas de gran dolor o de confusión, que la gente opte por evadirse. Dejar un poco de lado lo cotidiano y dejar de asesinar gansos en el horario clandestino para venirse a hacer algo más fuera de lo común y sentirse realmente vivos.
Esta actividad tan normal, es de la que nosotros hacemos con esmero un negocio. No se trata de sacar dinero sino de proporcionar de manera efectiva el merecido descanso que todos nos merecemos tarde o temprano.
Si bien entendemos el acto cobarde que significa dejar la muerte y los juegos cuando estos se complican para hacer algo que nos resulte en sustituto de cualquier tipo de pensamiento, nosotros no somos quienes para juzgar a nadie y así nos va.
Entiéndase el caso Nro. 75.720/M que devastado por problemas de tipo incontrolables, dejó por un mes su almacén en el barrio de Boedo para tomarse un merecido descanso y poder quitar de su mente esos molestos pensamientos.
Tal así fue el caso N 32.792/F que, el individuo viéndose superado por su fluír psíquico, y ante la respuesta negativa de los psicofármacos para intentar calmarse, abandonó no sin culpa su departamento de San Telmo y se albergó un mes en nuestras instalaciones.
Puede decirse que los primeros días son los más críticos si es algo de interacción con el entorno lo que los ha llevado a tan problemático lugar, (hablando del desastre mental que sin dudas deviene emocional), pero con el tiempo, tanto los sujetos /M como los /F se retiran satisfechos a vivir una vida normal, cien porciento garantizada. Nosotros sólo les ofrecemos el entorno, mate a su disposición, pan casero, sillas en el patio, y sábanas límpias sólo con la condición de que se tiendan la cama.
Atendido por sus dueños

23 marzo 2008

escenas de la vida real

Entonces dije "voy a guardar las bananas"
¡Cualquiera!
Me llevo las bananas al lavadero