~No tiene que pasar nada, solo ser-se para ser posible, real, tangible y simplemente deslumbrante.
Bienvenido al Misterioso encuentro con aquello que no Existe.

25 septiembre 2007

-

Él no es así, yo lo sé, aunque a veces demuestre lo contrario no es así. Pero cuando está en el escenario logra que me sienta tan pequeña, todo se agranda porque yo me achico, como una pequeña bolita con ojos de perro, que lo miran y sienten, saben que en el fondo él no es así, (...aunque demuestre lo contrario), saben que puede no ser así, entonces se entregan sumisos como perro que es fiel, tan fiel como puede... y temeroso, porque es pequeño.
La paradoja son los roles, de cuando subo al escenario y puedo ya ser yo. Cuando nos subo al escenario, (porque sé que si yo no estuviera no habría siquiera teatro), él cambia. A veces es para bien, para mejor. Otras es violento, y esas son las veces que me importan hoy. Porque sé que no es así, es pequeño también, no puede ser violento, porque yo soy pequeña también pero podría ser grande y podría golpearlo si quisiera, hacerle el amor si quisiera y disolver lo sólido, y entonces ya no habría nada. Pero yo siempre soy pequeña, en el acto y después. Y mis ojos siempre son de perro, pero en el escenario es distinto, porque en el escenario es evidente, tan evidente! Y cuando se desata su violencia, pasiva por cierto, y mi corazón late porque cree que así comienza el juego, los espectadores ya no entienden, y cae un resto. Caigo yo también, porque soy también ahora espectador, porque el pingüino está enojado y el perro no puede ser perro, porque en realidad tiene sólo los ojos. Porque en realidad es espejo, o esponja, no se sabe, porque espera. Porque es como cuando éramos chicos y girábamos en la pelopincho jugando al tiburón, y cuando nos cansábamos parábamos a descansar y nos dejábamos llevar por el agua que seguía girando como una idiota emocionada que quería seguir cuando nosotros ya estábamos cansados y nos reíamos porque era lindo que el agua nos meciera y que hubiera silencio y paz en el parque después de tanta risa gritona por la persecución. Porque soy como el agua emocionada e idiota, que una vez que sabe para donde hay que moverse, se mueve y después se queda moviendo cuando ya hay quietud, cuando ya todo es silencio, cuando no hay pregunta que responder, cuando los que jugaban se cansaron aunque yo haya sido también jugador, jugador y agua al mismo tiempo. Y allí inmersos, como en el teatro, que no está allí sin mi, como yo no estoy ahí sin él, como quieta y triste la pileta sin nosotros.
Y cuando avanza la obra, y ni yo ni nadie entiende, cuando ya me canso y me aburro y me siento un leon durmiendo, fascinado con la magia, dispuesto a atacar y a destrozar, y entonces que es la parte que aparecen los fantasmas, cuando todo es tan emocionante, tan sentido y profundo, ya no hay nadie que mire, ni siquiera él, que se cansó de la violencia de la exposición y se bajó, dejando al león herido por sus propias garras, lamiendo heridas ausente como si la lucha nunca hubiese sido, caminando solo por la calle usando tacos, esperando que sea mañana porque tal vez mañana.

3 le respondieron:

Guantes De Lana dijo...

Muy lindo texto, cuantas veces dejamos un leon herido en alguna parte.
Besos totales.

LA CARICATURA EXISTENCIALISTA dijo...

suena bien esa parte, cuando va a acabar la obra y nadie entiende, y aparecen los fantasmas, salute!

Jonas dijo...

Hey Buenas!, Estuve en el ultimo recital de Niceto...pero no saque fotos, hehehe!